Archivos para 17 octubre 2008

17
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¿Quién da más por San Diego?

Nos mienten. Los medios de comunicación y sus rostros, nos están mintiendo constantemente, ocultando y manipulando la información, de forma en que puedan lograr su objetivo, que por lo general, siempre es el mismo: vender.

El trabajo de un político, también es eso, pero en su caso lo que se vende es su imagen.

Ahora, tenemos a San Diego, el mismo barrio San Diego de siempre, con sus mismas tiendas, la misma gente, la misma revuelta de cosas, y al igual, que en cualquier otro lugar de Santiago, el patrón a seguir es el mismo, el de lograr identificar entre los candidatos, cuál de todos, es el que menos miente.

Francisca Montecinos

 

El barrio de San Diego, es un segmento histórico muy importante, parte de nuestra identidad se encuentra escrita y reflejada en sus cimentaciones.

Para hablar primero de qué es lo que San Diego necesita, se debe conocer muy bien sobre el tema, se debe poder caracterizar, saber qué es lo que le está afectando y qué es lo que le podría favorecer y éste es el trabajo de un alcalde. No se puede ser alcalde de una comuna en donde no estés interiorizado de sus necesidades y facultades.

Por lo mismo, y como cada lugar, San Diego tiene sus “mañas” y caprichos, lo que se podría describir fácilmente, como sus particularidades.

La Calle San Diego es una vía pública de la ciudad de Santiago, que se inicia en la vereda sur de la Alameda a un costado de la casa central de la Universidad de Chile y que finaliza en el borde sur de la comuna de Santiago conectándose con la Gran Avenida en la comuna de San Miguel. Esta calle forma el barrio de San Diego, que es un barrio muy conocido por la cantidad de historia que guarda entre sus paredes y cementos. Esta lleno de lugares tradicionales, los que en su gran mayoría son locales comerciales, que alguna vez tuvieron un gran auge y que ahora siguen allí, con menos fluctuación de gente que hace algunos años, pero con la misma esencia.

Tanto los negocios, como la propia gente del barrio, (que en muchos casos lleva varias décadas trabajando allí), son piezas fundamentales de esta esencia.

Acá se pueden encontrar tiendas comerciales de todo tipo, desde ropa muy económica hasta de libros. Locales de comida muy diversos, están los más baratos de promociones y combos a sólo un poco más de mil pesos, o sino restaurantes históricos, como lo sería “El rincón del canalla”, que por lo demás, hay que llamar, pedir hora y luego dar una contraseña para poder acceder. También hay teatros muy conocidos, está el teatro Caupolicán y el teatro Cariola, donde generalmente se están haciendo shows y conciertos. También esta el mall chino o si no el popular Mercado Persa Bío-Bío, ya al llegar a la estación de metro Franklin, donde se puede encontrar una gran diversidad de cosas, sobre todo mucha ropa y a precios económicos. Otros lugares y edificaciones muy hermosas, como lo es la Basílica de los Sacramentinos, que queda allí al llegar al parque Almagro.

 

Si bien, parecen muchos lugares, faltan muchos otros por nombrar, lo que deja más que en evidencia, que hay que aprender a observar, que hay que estar alerta de las cosas que recorremos. Sucede que en repetidas ocasiones, pasamos por algunos lugares y no vemos todos los detalles que se nos ofrecen. Hay partes que tienen mucho por brindarnos y no son del todo aprovechados. Sobre todo ahora que hablamos de San Diego, que es un barrio muy completo, con muchas cualidades y con mucho potencial por explotar, pero que está notoriamente descuidado y que realmente pareciera añorar a gritos una serie de medidas para su mantención y seguridad, lo que también le traería otros beneficios, entro ellos, hacerla mas recurrida o más turística.

Luego de una breve caracterización, falta lo principal, ¿Quién se preocupará de las carencias e inquietudes de este barrio? Y justamente estamos en periodo de elecciones municipales. Donde varios candidatos se debaten entre ellos, para ver quien puede resultar mejor calificado por la gente y finalmente escogido. Ahora bien se sabe, no sólo es necesario salir elegido como alcalde. También se necesita un buen número de concejales electos, los cuales ayudan mucho a los objetivos de cada partido. Los candidatos a la alcaldía de Santiago son: Jaime Ravinet (Concertación), Pablo Zalaquett (UDI), Ricardo Israel (PRI) y Manuel Hernández (Juntos Podemos).

Lo siguiente es una muestra de la visión actual de la gente de la comuna, demostrada por una encuesta que hizo la empresa Opina, en la comuna de Santiago:

Pablo Zalaquett (UDI) 33,3 %

Jaime Ravinet (DC) 30,3 %

Ricardo Israel (PRI) 18,3 %

Manuel Hernández (PC) 2,9 %

Se habla de que si es que tienes ganado Santiago centro, ya tienes ganado el cincuenta por ciento de las votaciones formales y “esto sucede porque en esta comuna hay una muestra de cada uno de los estratos sociales, cosa que no pasa en todas las comunas.” Confirma Héctor Landaeta, miembro del comando de Ravinet, quien acarreaba unos letreros de propaganda en la calle. Además comenta que las administraciones populistas son las que han deteriorado Santiago y que lo que se debería hacer, es: “recuperar antiguos espacios de Santiago centro y mejorar la calidad de vida”, plantea, en representación a su partido.

En la encuesta señalada, hay dos candidatos principales, que son los que están más igualados en votaciones. Se habla de Jaime Ravinet y Pablo Zalaquett, éste último, quien anteriormente fue alcalde de La Florida, va ganando por un pequeño porcentaje. Ambos candidatos son los que han tenido la competencia más reñida y se han enfrentado en conferencias, debates y en la prensa. Ravinet cuenta con una gran trayectoria que le juega a favor, al haber sido alcalde anteriormente, hay gente que ya lo tiene familiarizado, que lo conoce y que siente que el también los conoce, por eso es que eso es un gran punto a favor, que incluso él mismo utiliza como persuasión:

“Sería confuso para el electorado que conocer los problemas de la comuna y tener una vasta experiencia de 11 años como alcalde sea una desventaja de cara a futuro. Yo juego de local, conozco los problemas de la gente y por eso creo ser la mejor alternativa” Dice Ravinet, en una conferencia con la radio ADN realizada en el aula magna de la Universidad Central, hace una semana atrás. Donde también estaban Ricardo Israel y Manuel Hernández. Este debate se llevo a cabo, con la mediación de Alejandro Guillier, y se discutió sobre la actual política que se lleva a cabo, sobre las constantes construcciones de edificios, la gran cantidad de basura, la corrupción, etc. El candidato de la UDI, no estaba pese a que había recibido varias invitaciones.

En cambio el enganche de Zalaquett por su parte, además de ser bastante conocido en el medio, es la llegada a la gente, Es un hombre con mucho enganche social y que siempre lo demuestra frente a las cámaras.

Por otra parte, del otro sector electoral con mayor votación, tenemos a Roberto Soto, el coordinador general de la campaña electoral de Pablo Zalaquett, quien habla un poco sobre las grandes preocupaciones que tiene el candidato, en el barrio de San Diego:

-¿En que se enfocara el candidato Zalaquett si es que sale electo?

- Haría un énfasis en la seguridad, en la limpieza de la comuna, en más áreas verdes, etc. Muchas cosas que a la larga mejoren la calidad de vida de la gente.

-¿Y específicamente con San Diego?

- Ufff… Es un lugar bastante denso y complicado para nosotros, ya que es un barrio “Ravinetista”, pero estamos intentando entrar allí y claro, al igual que en los otros lugares, también haría un énfasis en la seguridad. En fiscalizar las patentes de permisos de actividad para los locales, ya que hay muchos locales con licencias falsas. En resumen, se haría una gran limpieza.

-¿Ve muy difícil entonces ganarse a ese sector?

- Mira, yo creo que sí se ve complicado. Pero la gracia sería poder sacar a cinco concejales nuestros, porque generalmente como siempre salen cuatro y cuatro, junto con la concertación, ellos se oponen a todos los cambios que, como partido, queremos hacer. Siendo que nosotros lo único que buscamos es ayudar a la gente.

Según la señora Virginia, comerciante del sector, lo que San Diego necesita con urgencia es ser mejorado y conservado. “San Diego es un lugar típico de Santiago, no sé porque las autoridades no le toman el peso a esto. Yo estoy muy feliz trabajando en este lugar porque admiro su historia, admiro el gran beneficio cultural que hace, pero pareciera que no todos piensan así, ya que lo están desperdiciando” reclama la señora, que vende libros en las tiendas de la plaza Almagro. La misma opinión tiene Luis, un hombre de unos 60 años que también es comerciante del barrio: “Lo que debe hacer el gobierno es activar el barrio y para eso claro que influye arreglarlo más, para que así venga mas gente y todos saldremos ganando”.

La diversidad de gente en San Diego es amplia, a su alrededor hay varias universidades y está el “Instituto Nacional”, por lo que frecuentemente hay muchos estudiantes merodeando, además el hecho de que en el barrio vendan libros, hace que lleguen muchos de ellos a buscar textos o libros. Otro lugar que atrae jóvenes, son los juegos Diana, donde en las tardes se puede ver a muchos adolescentes y niños concentrados allí.

En una tienda cercana está margarita, de 29 años. Ella trabaja en una panadería, justo en la esquina de San Diego con la continuación de Marin. Ella no esta muy a gusto con el barrio

-¿Te gusta trabajar en San Diego?

- La verdad es que no especialmente, pero me gusta que esté bien central de todas las cosas. Yo creo que me gustaría más, si es que lo arreglaran. Si es que lo pusieran mas bonito, porque todos se pueden dar cuenta que hay cosas que están súper descuidadas

-¿Cuáles son tus lugares favoritos del barrio?

-La verdad es que yo no soy tan buena para leer, así que las librerías y todo eso, que es tan característico de San Diego, no me llaman tanto la atención. Sí creo que son muy necesarias claro, porque he tenido la oportunidad muchas veces, de tener que conseguirme libros y ahí uno siempre los encuentra y a precios mucho más baratos que en otras librerías. Aparte de esos lugares, creo que también me gusta que hayan muchas tiendas, porque sucede lo mismo, hay cosas muy novedosas y baratas.

Las opiniones son varias, divergentes en uno que otro aspecto, pero mutuas en muchos otros, el punto, es que sea como sea, las elecciones municipales en Santiago centro, siempre han resultado un tema polémico y en este caso el debate generado y la gran cantidad de prensa que han recibido estos candidatos, ha sido muy grande. Hace más o menos una semana, Zalaquett aparece en el “The Clinic” denominado con un total “pastel”, diciendo que en su gestión anterior como alcalde de la florida, dejó como último tema la educación, y para comprobar esto, se basan en las cifras exactas de lo que invirtió en dinero y los penosos resultados Simce y Psu que se obtuvieron. No en una mejor situación está Ravinet, representando al alicaído oficialismo, el que sin duda, no está en su mejor momento. Se ve que está cayendo y con ello, cae su credibilidad y las oportunidades que pretendían obtener de la gente. Ahora cada nueva votación refleja un poco la tendencia que va teniendo la población, pocas veces se ven cambios abruptos, (que no sean hechos a la fuerza) y las tendencias a su vez hablan un poco del futuro, lo que definitivamente sí nos incumbe a todos, no sólo a una sarta de políticos.   

10
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08

Un rincón dentro de otro rincón

Francisco Lagos, profesor y estudiante de la Universidad Arcis, es también un vendedor de libros en San Diego, aunque no le gusta denominarse como uno. Está convencido de que él puede ofrecer mucho más que una venta. Él está compartiendo sus conocimientos al vender. Así, cada día desde las diez de la mañana, hasta las ocho de la tarde, en la plaza de San Diego, este hombre espera a personas que no sólo vayan obligados a encontrar algún título que le pidieron en el colegio a sus hijos, sino, a quienes pretendan hallar algo enriquecedor en un libro y lograr sacar provecho de, más que una compra, un nuevo mundo.

Francisca Montecinos

La gente que trabaja en San Diego suele conocerse, o al menos tener una idea de quien es quién. Esto se hace mucho más frecuente, entre los clásicos vendedores de libros. Hay muchos que llevan trabajando años allí y cuando llega alguien nuevo rápidamente lo incluyen, ya sea en sus relaciones, como en sus proyectos colectivos. Pocos son los que deciden no formar parte de estos grupos sociales y eso pasa en cualquier parte, siempre será más fácil compartir con todos, aunque no sea mucho el aporte individual. Francisco Lagos, no piensa eso, le es más fácil no acercarse mucho a la gente. Los considera diferentes a él, cree que probablemente no tengan muchas cosas en común, pese a compartir el mismo oficio, el de ser vendedores de libros.

Francisco es un hombre de 56 años de edad y en estos momentos está formulando su opinión sobre el destino. Dice que es complicado, es un hombre reflexivo y se caracteriza, entre muchas otras cosas, por nunca llegar y soltar las ideas.

Para él, un día normal, es llegar cada día a las diez de la mañana a San Diego, para abrir su apacible tienda, la tienda número 28, ubicada en la plaza Almagro. Por fuera todas las tiendas son iguales, pero, al abrirla, es notoria la diferencia con las demás. Primero que todo, está llena de focos luminosos, gracias a esto, comenta, que puede tener una mejor lectura, además los locales por dentro son muy oscuros ya que están techados y ya sólo fijándose en algo más estético, se puede dar cuenta de que le da un aspecto muy único y cálido. Los estantes que cubren las tres paredes de la tienda, se exponen a la vista de todo transeúnte, repletos de libros, y de todo tipo de libros, pero son Dostoievski y Borges, los que ocupan lugares privilegiados. Entre estos, él destaca que Dostoievski es su favorito.

Este vendedor de libros, se autodenomina un librero, un vendedor de libros pero de los antiguos, de esos que no sólo dan el producto y reciben el dinero, sino que también pueden conversar con la gente acerca de ellos, opinarles, darles alguno que otro comentario, en otras palabras, tal como él lo dice, venderlos con el verdadero valor que tienen. El expresa lo feliz que se siente cada vez que toma un libro en sus manos, cuando los sostiene, cuando detalla sus características: su lomo, su empaste, su portada, su escritura. Todo elegido con un sutil y refinado valor que lo sublima cuando se detiene a observarlos, como un preciado tesoro.

Este hombre en su trabajo, tiene fama de ser más bien retraído y eso opina Héctor Vásquez, vendedor de una tienda cercana, quien afirma que “(Francisco) No habla mucho con nosotros” y agrega que aunque lo encuentra un hombre agradable, no se ha dado la oportunidad de que puedan conversar más, “No es que sea pesado, para nada, pero es algo cortante. Es como medio antisocial el caballero.”

Aún así, no todos tienen la misma opinión de un Francisco antisocial y exageradamente reservado. El señor Jorge Amargo de 47 años, por ejemplo, es vendedor de tacos y etiquetas, dice que, como es trabajador ambulante sólo ve a este hombre algunas veces y no por mucho rato. Pero cada vez que se encuentran, a parte de que Francisco siempre le compra tacos para escribir, conversan un par de cosas y se forma un momento muy agradable:

¿Cómo es la relación qué tienen ustedes?

-No tenemos tanta relación, vengo algunos días a la semana, a veces vendo colaciones y otros accesorios para oficinas. Pero en esos días, siempre nos hemos llevado bien, siempre intercambiamos una u otra broma y él por sobre todo siempre me ha resultado un hombre con mucho ingenio al hablar.

¿Qué cree de la impresión que Francisco genera en sus compañeros de trabajo?

Yo imagino que no lo conocen bien, que nadie se toma el tiempo tampoco.

¿Qué opinión tiene usted de él?

Muy buena, por lo que hemos cruzado de palabras, bueno y que siempre está concentrado en sus lecturas y pareciera que permanece quieto de esa forma durante mucho rato, porque yo cada vez que vengo, lo veo así.

Es el mismo Francisco, él que reconoce que no le gusta mucho entrar en contacto con los otros vendedores de allí. Los encuentra muy diferentes a él, tanto en temas para conversar como en su forma de ser y dice que: “Todo va ligado con los intereses de cada quien. A ellos simplemente les interesan otras cosas, no creo poder conversar con uno de ellos acerca de un libro, ni tampoco iría a intentar entrar en alguna conversación de la nada, porque estoy seguro que me aburriría.” En vez de ello, prefiere leer, sentarse mucho rato a hacerlo, hasta que ya es de noche y es la hora de irse a su casa. Está leyendo varios libros al mismo tiempo, ahora último, está con uno de Borges, con libros de sus estudios y con algunos de física, que estudia por afición. También estudió física un tiempo, pero lo abandonó, al igual que la ingeniería comercial, en donde se había especializado en el área de economía.

Sus varios estudios y actividades, dan cuenta de que su vida no gira únicamente en torno a su local en San Diego, ya que él enuncia que no se sentiría bien, sólo trabajando para subsistir y ya. Francisco estudió pedagogía, física e ingeniería, aunque estas dos últimas no las completó. Hasta hace un semestre atrás hacía clases en la Universidad Arcis, donde también esta haciendo un magíster en “Historia y desarrollo de Latinoamérica”. Trabaja en la semana y los viernes y sábados asiste a clases, gran parte del día.

Cuando finalmente va a responder si es que cree o no cree en el destino, Francisco es interrumpido por nuevos clientes, preguntándole acerca de un título que no tenía. Es sexta vez en el día desde que abrió la tienda y no ha podido decir que sí, a ninguno de los libros solicitados. “Suelo traer títulos no tan conocidos, aunque es complicado arriesgarse en este terreno”.

Los demás comerciantes venden mucho libro de colegio, porque saben que eso es lo que realmente les traerá ganancias, la gente sabe que en estos lugares estarán los libros más tradicionales, usados y a bajos precios.

Luego de que este hombre había sido interrumpido, prosigue: “Definitivamente no creo en el destino”.

A María Eugenia de 45 años, le parece mal la gente sin compromisos, no opina por el caso concreto de Lagos, pero admite que el tiene alguna de estas características. Ella dice que no le agrada la gente que no participa en las cosas colectivas. Prefiere no hablar mucho de él, porque no ha sostenido con él conversación más extensa que los típicos diálogos casuales, sobre el clima o el “¿cómo está?, Bien ¿y usted?” Pero expone su disgusto frente a algunos hechos que suponen ser de la incumbencia de todos y el no demuestra mayor preocupación.

No importa cuanto se logre involucrar entre sí la gente, las comprensiones absolutas no existen y en algunos casos se podría decir que no se está ni cercano a eso, pero en parte la gracia de la vida está en ese aspecto. Son dos realidades eternas que chocan, “así es y así será siempre” dice este vendedor. “¿Por qué digo entonces que no creo en el destino?, porque si creyera en el destino, le estaría restando el valor a todo lo que he hecho, a todo lo que he logrado. Si es que estoy aquí ahora y si es que sé donde estaré mañana, es sólo y totalmente porque no creo en él”.




 

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